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War of the Shifting Sands

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La Guerra de las Arenas MovedizasEditar

Hace mucho tiempo, una raza insectoide conocida como los Qiraji , combatía continuamente contra las fuerzas troll en el unificado continente de Kalimdor . Los salvajes trolls fueron capaces de fraccionar a esta malévola y conquistadora raza, deseosa de exterminar todo aquello que no sea insecto. Desde ese momento, los Qiraji comenzaron a formar una impresionante armada para vengarse de todo Kalimdor .

1,000 años antes de la apertura del Portal Oscuro , los elfos nocturnos que habitaban Silithus se interpusieron en el camino de los Qiraji . Esto dio origen a la conocida "Guerra de las Arenas Movedizas". Un enorme ejército de elfos nocturnos  se encontró asimismo frente a las puertas del imperio de Ahn'Qiraj . El druida Fandral Staghelm  y su hijo Valstann se encontraban dirigiendo la carga en la línea frontal, siendo respaldados desde muy cerca por la sacerdotisa Shiromar.

Fandral y Valstann iniciaron el primer asedio, acompañado de las centinelas, los cuidadores y las sacerdotisas, mientras que los druidas apoyaban a sus fuerzas desde la retaguardia con conjuros sanadores. Sin embargo, parecía que por cada grupo de insectos que destruían, cientos más volvían a ocupar su lugar.

La batalla continuó de esa manera durante varios días, hasta que los silítidos decidieron atacar a los elfos nocturnos. La sacerdotisa Shiromar y sus acompañantes habían reunido las energías suficientes como para convocar la gracia de Elune , destrozando toda la fuerza invasora de insectos que se acercaba desde el horizonte. Sin embargo, un horrible zumbido cubrió los cielos, y las fuerzas aladas de los Qiraji descendió sobre aquellos druidas que se encontraban en las posiciones de apoyo. Mientras tanto, Fandral lideró a una gran parte de su ejército al interior del desierto, donde continuó combatiendo entre los cuerpos de miles de silítidos.

Shiromar continuó combatiendo a los Qiraji desde una de las colinas del desierto. Sin embargo, de entre los enjambres de insectos, un sonido comenzó a repetirse entre los silítidos. Se trataba del nombre de uno de sus más grandes comandantes: Rajaxx.

Cuando la siguiente ola de silítidos atacó, un enorme cuerno de guerra sonó, haciendo que multitudes de elfos nocturnos llegaran desde el este y el oeste para acabar con los insectos. Rápidamente, las fuerzas de Fandral y su hijo se volvieron a fusionar con las de la sacerdotisa Shiromar, mientras los refuerzos flanqueaban las fuerzas enemigas. La batalla continuó hasta la noche, y en el centro de ambos ejércitos, Fandral y su hijo se enfrentaron directamente contra el comandante Qiraji . Rajaxx, sintiendo que las fuerzas de los Qiraji se debilitaban, decidió retroceder y desaparecer entre la calurosa arena.

A la mañana siguiente, luego de que las tropas de elfos nocturnos lograran descansar, Shiromar no sentía presencia alguna de los Qiraji en el horizonte. Sin embargo, los elfos fueron avisados de que la Aldea Southwind estaba siendo atacada. Fandral consideró defender la aldea, pero temía que una nueva oleada de insectos emergiera de las puertas. Fue entonces cuando su hijo, Valstann, se ofreció a liderar una pequeña parte del ejercito contra los atacantes de la aldea.

Durante días, los elfos combatieron oleada tras oleada de silítidos, pero los Qiraji seguían sin aparecer. Shiromar temía que la ausencia de los líderes de los silítidos significara la llegada de un peligro aún mayor. Fandral, sobre todo, estaba preocupado por la decisión de su hijo, por lo que aferró sus ojos al horizonte noche tras noche.

Tres días después, los Qiraji aparecieron, con una reforzada armada de silítidos. Los insectos alados emergieron de nuevo y los druidas los enfrentaron con sus formas de oso. Sin embargo, ese mismo día, el ejército de silítidos se detuvo para abrirse en dos. Del centro de las fuerzas de insectos, el comandante Qiraji emergió portando una demacrada figura en sus garras: el cadáver de Valstann Staghelm . Tanto Fandral como Shiromar permanecieron mudos al ver el cuerpo del joven elfo. Luego de tal macabra demostración, el comandante utilizó sus enormes garras para partir el cuerpo de Valstann en dos.

El corazón de Fandral estaba totalmente destrozado, cubierto también por la ira que le provocaba aquel general Qiraji . Cuando ambas fuerzas chocaron en el fragor de la batalla, una enorme tormenta de arena se originó en el lugar, cubriendo toda luz proveniente del cielo. Entre el caos de la batalla, la voz de Fandral hizo que las fuerzas de elfos nocturnos retrocedieran, debido a que estaban siendo masacradas por los insectos. Fandral guió a los elfos fuera de Silithus , hacia el Cráter Un'Goro . Los insectos nunca les dejaron ventaja, acabando con todo aquel desafortunado que tropezaba durante la retirada.

Una vez dentro de Un'Goro , los elfos visualizaron cómo las fuerzas Qiraji retrocedían una vez que atravesaron los límites del cráter. Fandral convocó a los elfos en el centro de Un'Goro , pero su participación y sus esperanzas iban disminuyendo trágicamente a causa de la muerte de Valstann . Shiromar, preocupada por la situación actual y el estado de Fandral , pensaba que si no surgía algún plan para detener a los Qiraji , Kalimdor estaría perdida para siempre.

La Guerra de las Arenas Movedizas siguió durante meses, agonizantes meses. Shiromar trataba de sobrevivir ataque tras ataque, mientras que, desesperado, Fandral acudía por la ayuda de los Dragones de Bronce . En un principio, los Dragones se rehusaron a ayudar, pero luego los silítidos alcanzaron las Cavernas del Tiempo , hogar de Nozdormu . Anachronos , el heredero de Nozdormu , se ofreció a unir las fuerzas de los Dragones de Bronce y los elfos nocturnos para retomar Silithus .

Las fuerzas aladas de los Qiraji y los dragones chocaban en el cielo, mientras que las fuerzas de elfos nocturnos combatían en la arena. Aún así, el número de insectos parecía no acabarse nunca.

Los dragones pronto observaron desde los cielos que, en la ciudad de donde procedían los Qiraji , se encontraba una terrorífica presencia. Fue entonces cuando Fandral decidió intentar un desesperado pero quizás útil plan: encerrar a los Qiraji dentro de los muros de su ciudad. Con la ayuda de los dragones, los elfos nocturnos empujaron a los Qiraji dentro de los muros de su ciudad, preparándose para efectuar una barrera que los contendría en su interior.

Viendo que no podrían contener la línea durante mucho tiempo, los dragones Merithra , Caelestrasz y Arygos decidieron ingresar en la ciudad y mantener a los Qiraji , mientras Fandral junto a todos los druidas y las sacerdotisas creaban una barrera mágica. Los druidas concentraron sus energías mientras Anachronos invocaba dicha barrera, esperanzado de que el sacrificio de los tres dragones no será en vano. Cuando Shiromar unió la gracia de Elune con el esfuerzo de los demás conjuradores, una impenetrable barrera de roca y piedra emergió frente a sus ojos. Incluso los Qiraji que deseaban volar por encima del muro se encontraban con un obstáculo invisible que les impedía avanzar. Los Qiraji que quedaron fuera de la ciudad fueron eliminados rápidamente. Los cuerpos de dragones, elfos y Qiraji ahora bañaban de sangre la calurosa e interminable arena.

Anachronos visualizó pronto a un escarabajo retorciéndose en la arena, al cual pronto transformó en un gong metálico que fue situado cerca de las puertas de Ahn'Qiraj . Luego, acercándose a las extremidades de uno de sus compañeros caídos, tomó sus restos y los transformó en un mágico cetro.

Anachronos le entregó el cetro a Fandral , mencionándole que ningún mortal debería golpear el gong con el cetro, o las mágicas puertas de Ahn'Qiraj serían abiertas. Fandral observó el cetro, con su rostro retorcido, solo para responder: "¡No quiero tener nada que ver con Silithus , los Qiraji y cualquier otro maldito Dragón!". A continuación, arrojó el cetro hacia la barrera mágica, partiéndolo en tres fragmentos, y se alejó lentamente del desierto. Fandral le juró al Dragón que recuperaría a su hijo, por más que le tomara milenios en hacerlo.

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