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Diario de viaje de Li Li

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Durante años, Li Li Stormstout leyó acerca de los viajes de su tío, pero, pese a sus deseos de explorar el mundo junto con él, le han prohibido dejar la Isla Errante. Su familia dice que es muy joven y que no está lista para las tribulaciones y los peligros del mundo exterior. La Senda del Viajero aún la llama pero, por el momento, deberá conformarse con explorar la Isla Errante. Li Li está decidida a escribir acerca de todo lo que ve y hace, siguiendo los pasos de los grandes aventureros pandaren de antaño.

Blizzard Entertainment nos presenta las aventuras de esta joven pandaren redactadas en estas 11 partes.

IntroducciónEditar

La vida es una aventura.

Eso fue lo que mi tío Chen me escribió en una carta alguna vez. Un sabio consejo, pero mi pa, Chon Po, no piensa así. Dice que me la paso soñando con el mundo exterior y que ignoro la belleza y las maravillas de la Isla Errante. No tiene idea de lo equivocado que está, adoro el sitio de donde provengo.

Y tal es el punto de este diario. Considero que si algún día voy a ser una gran exploradora como el tío Chen, tengo que empezar a escribir acerca de mis propias aventuras; así como él hace. ¿Por qué no comenzar en casa? Quizá mi libro terminará en la Gran Biblioteca junto a las misivas del tío Chen o, mejor aún, algún día individuos de Ventormenta, Orgrimmar u otras tierras distantes leerán esto y aprenderán acerca de mi gente, nuestra cultura y de todo aquello que hace de este lugar algo tan increíble.

Antes que nada, una introducción. Nací en la Isla Errante, también conocida como Shen-zin Su, la Gran Tortuga. En la actualidad, muchos de los pandaren sólo se quedan sentados sin hacer nada, contando las mismas historias una y otra vez. Sin embargo, esto no siempre fue así. Nuestros ancestros llevaban la aventura en la sangre. Para ellos, cada día en la isla constituía la oportunidad de ver cosas nuevas y crear nuevas historias.

Mientras escribo, el tío Chen practica esta tradición en algún lugar del mundo, pero no es el único. La Senda del Viajero me ha llamado a mí también. ¡Es tiempo de responder a ella!

Mi nombre es Li Li Stormstout y ésta es la Isla Errante.

Parte IEditar

Entrada Uno: De vuelta a lo basico.Editar

Decidí explorar mi hogar a través de la Vía del Errante, una filosofía que el tío Chen ha descrito extensamente en sus misivas. Significa, en esencia, tomar cada viaje un paso a la vez, observar lo que te rodea, hablar con todos aquellos que te encuentres en el camino y absorber hasta el más pequeño detalle.

Luego de pensarlo un poco, empecé mi viaje por Shen-zin Su en el sitio donde escuché por primera vez la historia de la isla: el Puente del Amanecer. Esta enorme construcción de piedra se extiende entre enormes acantilados cerca de su parte central. Desde aquí es posible ver todo el Bosque Pei-Wu hacia el sur. ¡Es algo sobrecogedor!

"Pero no vine a admirar el paisaje. Me dirigí a un pequeño salón de clases bajo el puente. Es en este lugar donde la mayoría de los cachorros aprenden sobre Liu Lang, el primer explorador pandaren (originalmente oí hablar de él en una carta de mi tío Chen). La acogedora habitación al aire libre estaba repleta de cachorros entusiastas que escuchaban a un par de Historiadores Andantes narrar la historia de Liu Lang. Tomé asiento y cerré los ojos, intentando imaginar que la escuchaba por primera vez.

¡La historia de Liu Lang me hizo sentir como si cualquier cosa fuese posible! Inspirada, emprendí la marcha hacia el Templo de los Cinco Amaneceres, una torre fulgurante en el corazón de la isla. Entrar a la gigantesca edificación es como viajar a un mundo distinto. La lluvia escurría del techo, una suave brisa sacudía mi ropa y, aunque afuera hacía mucho frío, el aire era tan cálido como si se tratara de un día de verano.

Los Historiadores Andantes dicen que conforme crecía Shen-zin Su, el templo también. Como si fuera una parte de la Gran Tortuga. Es un lugar sagrado, y con mucha razón, pues es el hogar de cuatro espíritus ancestrales de esta tierra: Shu (agua), Wugou (tierra), Huo (fuego) y Dafeng (aire). Mientras se encuentren sanos y salvos, el clima permanece tranquilo y las estaciones transcurren como deben.

El templo se encuentra lleno de sabios proverbios y artefactos extraños, pero lo que me pareció más interesante fue la estatua de Liu Lang en el primer piso. Mientras la admiraba, pensé en todas las cosas increíbles que logró. ¡Tomó valor hacer lo que hizo! La aventura debió seguirle en cada paso que daba, incluso cuando estaba en casa.

Me topé con el maestro Shang Xi mientras me retiraba. Es alguien importante en estos lugares, un pandaren muy noble y valeroso que comparte su conocimiento con jóvenes y viejos. No puedo contar cuantas veces me he metido en líos con Shang, pero siempre ha sido bastante comprensivo (salvo aquella vez que preparé su té con agua de zorrillo de las pozas malditas). Pero bueno, él estaba de buen humor así que le hice algunas preguntas que me inquietaban: ¿qué haría Liu Lang si estuviera aquí? ¿Dónde hallaría aventuras en la isla?

—¿Por qué no le preguntas? —Respondió el maestro Xi, señalando la estatua. —No lo había pensado, así que lo intenté. En realidad

El espíritu Shu debió haber estado a la escucha y saltó sobre el hombro de Liu Lang. Desde ahí lanzó una gota de agua grande que se esparció al entrar en contacto con el suelo. Poco después, el charco semovió y se deslizó hasta la entrada del templo como si estuviera vivo, luego rebotó por la larga Escalinata Alborea que se extendía afuera.

La seguí tan rápido como pude hasta que llegué al extenso valle al norte del templo. Nunca le pregunté al agua a donde iba, puesto que eso habría arruinado la sorpresa. Al igual que Chen, tomaba el viaje un paso a la vez.

Parte IIEditar

Entrada Dos: El Dilema del Amanecer.Editar

¡Mi viaje por la Isla Errante continuó a través del Valle del Amanecer!

Perseguí a la gota de agua creada por Shu a través de verdes colinas y frondosas arboledas. Iba siempre un paso adelante de mí, pero no me importó. El valle era hermoso en esa época del año y estaba repleto de plantas y animales fascinantes como los bribonzuelos hoja ambarina, escurridizos duendecillos del bosque que adoran las bromas y las travesuras; siempre me han caído bien. Sin embargo, lo que más me gusta de esa parte de la isla son los árboles puhzu de color rojo intenso. Tienen algo mágico. Sus pétalos conservan su color durante meses, aún después de que los cortas.

Los Historiadores Andantes dicen que Liu Lang plantó diversos árboles jóvenes y semillas por toda la isla hace muchos años. ¿Significa esto que existen los mismos tipos de plantas y flores en Pandaria? De ser así, quizá la gente de ahí utiliza los pétalos de puhzu para medicinas y decoraciones festivas como nosotros.

En fin, le perdí el rastro al agua de Shu en alguna parte de la Aldea Wu-Song, al norte del Valle del Amanecer. ¡Para colmo, nadie del asentamiento la vio pasar! ¿Cómo puedes no ver una gota de agua viviente danzando por tus calles? Supongo que no puedo culpar a los aldeanos, parecían estar ocupados haciendo los quehaceres y practicando artes marciales. Muchos de los mejores monjes de la isla nacen y crecen en Wu-Song. Esto se debe, en parte, a la cercanía de los Campos de Entrenamiento Shang Xi.

Dichos campos se encuentran encima de una gran colina, justo al este de la aldea. Día a día, los sonidos de puños desnudos y armas chocando contra muñecos de entrenamiento hacen eco por el valle. Conforme me aproximaba, me topé con dos de los pandaren más sabios del lugar: Aysa Canción Etérea, maestra de la vía de pensamiento Tushui, y Ji Zarpa Ígnea, maestro de la vía Huojin.

Ambas filosofías son bastante populares, pero cada una tiene su propio matiz. Tushui enseña, por sobre todas las cosas, que debes defender lo que es correcto. Sólo existe un camino adecuado en la vida y siemprehay que seguirlo. Por otra zarpa, Huojin se concentra en la pasión y la acción directa. Los estudiantes de esta escuela consideran que, mientras actúen por el bien común, pueden ser más flexibles al momento de resolver algún problema.

Como seguidora de la Vía del Errante, no pude dejar pasar la oportunidad de formular algunas preguntas para Aysa y Ji, así que pregunté qué debería hacer para encontrar la gota de agua.

—Siéntate, observa y espera, pequeña. —Dijo Aysa. —Shu es un ser ancestral y no siempre responderá a tu llamado. Si su agua deseaencontrarte,eventualmente lo hará.

El método de Ji era un poco distinto. —Hallarás el agua sólo si eres minuciosa, pequeña Stormstout. Busca en cada árbol y ribera, ¡no dejes piedra sin voltear!

Terminé probando ambas maneras. Primero tomé asiento frente al estanque de Fu, un área tranquila al sur del campo de entrenamiento. Permanecí ahí, meditando durante lo que me parecieron horas, pero la gota de agua de Shu nunca hizo acto de presencia. Luego puse en práctica el consejo de Ji y me di a la tarea de buscar en todo arbusto que encontré. Eventualmente caí en la cuenta de que no tenía mucho sentido. Mi consigna era explorar.Si Shu me condujo ahí, de seguro existía una razón. Quizá fue para ayudarme a dar el primer paso de mi viaje.

Después de regresar al Templo de los Cinco Amaneceres me topé con un conductor de carretas llamado Lun y con su enorme yak. Acababa de entregar provisiones al templo y se preparaba para regresar a la Granja Dai-Lo. Esa parte de la isla parecía ser tan buena como cualquier otra para ir de visita, así que convencí a Lun de que me llevara con él.

Sin embargo, presentí que andaba de mal humor. Tenía una mirada amarga, del tipo que pondrías al morder un bollo de frijoles dulces y descubrir que alguien lo rellenó con queso de yak rancio (sí, me ha pasado). Después de algunas preguntas, descubrí la verdad. ¡Ladrones hozen saquearon su almacén de comida!

Me sentí mal por Lun pero, para ser honesta, me encontraba bastante emocionada. Explorar Dai-Lo era una cosa, mas explorarla e investigar un robo perpetrado por hozen era como un sueño hecho realidad.

¡La siguiente etapa de mi viaje se estaba tornando en una gran aventura!

Parte IIIEditar

Entrada Tres: Para Pescar un HozenEditar

¡Después de mi retozo por el Valle del Amanecer, fui a la Granja Dai-Lo!

Este hermoso lugar constituye la canasta del pan de la Isla Errante y leí en la Gran Biblioteca que la tierra de la región es la más fértil del mundo. Dai-Lo es una pequeña comunidad agrícola cerca del Labrantío, una serie de extensas y serpenteantes parcelas de tierra arada; repletas de calabazas, zanahorias y otras delicias. Toda esa comida madura en campo abierto hace de esta zona un jugoso objetivo de fastidiosas pestes como los virmen. Esas peludas criaturas devoran cualquier cosa que puedan agarrar, pero particularmente adoran los vegetales.No obstante, los virmen son sólo uno de los problemas de la granja. Rumbo a Dai-Lo, Lun, el conductor de la carreta, me contó sobre un grupo de ladrones hozen que se metieron a la aldea a hurtadillas y sustrajeron algunos sacos de arroz y vegetales. Por lo general, los tenaces monos permanecían en la Aldea Fe-Fang en la parte noroeste de la isla. Sin embargo, de cuando en cuando se aparecen para causar problemas. No me malentiendas, me agradan los hozen. Su cultura y costumbres son interesantes y están locos de un modo divertido y adorable. El problema es que se alocan en exceso con frecuencia.

Me sorprendió enterarme de que nadie intentaba hallar a los ladrones. Supongo que con los virmen merodeando, los granjeros de Dai-Lo no consideraban que perder unos cuantos sacos de comida fuera algo importante. A mi parecer, si los granjeros permitían que los hozen se llevaran parte de la cosecha, las bolas de pelo seguirían haciéndolo. Se estaban robando nuestra comida. ¡No iba a quedarme de brazos cruzados y permitir que se salieran con la suya!

Lun dijo que vieron a los hozen caminando por los bosques situados al norte del Labrantío, en dirección a una zona conocida como las Pozas Cantarinas. No me tomó mucho tiempo encontrar un camino de trozos masticados de zanahoria y cabezas de brócoli (supongo que hasta los hozen lo odian). Seguí el rastro hasta los apartados bosques esmeralda que rodean las pozas.Siempre disfruté visitar las pozas, son serenas y están llenas de magia. Pasé mucho tiempo ahí, balanceándome sobre estrechos postes de madera que surgen del agua. Esas sesiones de entrenamiento son muy emocionantes porque no sólo te mojas al caer, las aguas tienen algo más. Con los años, muchos animales han perecido en las pozas y sus espíritus se han fusionado con las aguas encantadas. Si te mojas… ¡BAM! En un instante eres una rana saltarina o una tortuga que se abre paso entre el fango. Incluso hay una poza insuflada con espíritus de zorrillo. Una vez que esa maldición se disipa, ¡apestarás durante días!Exploré la zona con tranquilidad, mirando a los cachorros saltar de poste en poste bajo la guía de un pandaren llamado Strongbo; un enorme individuo de pocas palabras que ha sido uno de mis maestros por años ya. Tiene buen corazón, pero estar cerca de él es tan divertido como una cubeta llena de cebo de pesca de una semana de viejo. Siempre es “¡no hagas eso!” con Strongbo… igualito a mi pa. Son diametralemente opuestos a mi tío Chen. Strongbo me vió mientras caminaba junto a los estanques y me lanzó una mirada hosca. Seguro pensaba que iba en busca de problemas (y tenía razón, por supuesto). Por suerte estaba demasiado ocupado con la enseñanza de los cachorros como para molestarme.

Finalmente hallé a los ladrones hozen, cinco de ellos para ser exactos. Estaban cerca de la orilla de la poza del zorrillo, empujándose unos a otros. Cada que uno de ellos caía y se transformaba brevemente, el resto comenzaba a dar saltos, gritos y aullidos como si se tratara de una noche al dos por uno en la Cervecería Ki-Han.Encontré lo que quedaba de los sacos de arroz y vegetales en una colina cercana, oculto detrás de un árbol. Los hozen estaban tan ocupados con su juego que no se dieron cuenta de que me aproximaba en silencio al lugar para examinar los bienes. Me acerqué más y más hasta que la comida estuvo a mi alcance y… ¡un par de peludos bebés hozen salieron de atrás de las bolsas! Nunca esperé que los ladrones fueran una familia. Deben haberse llevado la comida para alimentar a sus pequeños y no tuve corazón para quitárselas. Sin embargo, aún podía desquitarme. Lancé una de las calabazas robadas contra el hozen más cercano al estanque y luego me adentré corriendo en el bosque. A juzgar por el gran chapuzón que siguió, supuse que derribé a más de uno. Es muy posible que la transformación en zorrillo les conceda un mejor aroma que el que despiden en su forma natural.

Bueno, era tiempo de enfrentar mis temores. Recopilé provisiones en Dai-Lo y emprendí la marcha hacia el Bosque Pei-Wu, ¡el sitio más peligroso y prohibido de toda la Isla Errante!

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